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Terror

Muñeca Okiku

Muñeca OkikuJapón, la tierra de Nintendo, Sony, Sushi. Japón también es un país con un pasado y un futuro escalonadamente fascinante. Quien no haya hecho un viaje a Japón, Tokio y otras ciudades japonesas, es aconsejable hacerlo porque tiene un encanto especial. Japón también está en las historias horribles y fabulosas: monstruos, horribles personajes y mucho más, porque la lista es interminable.

Sin duda, muchos están de acuerdo que algunas muñecas son horrendas. Pero, qué dirías de una muñeca que está poseído por el espíritu de una niña? La muñeca japonesa Okiku así bautizada con el nombre de la dueña anterior.

La muñeca es bastante grandes (40 pulgadas de altura), vestida con un kimono y el pelo que crece. Sí, has oído bien. El pelo de la muñeca le sigue creciendo! Y, por esta razón, se dice que el pelo se recorta anualmente.

La muñeca Okiku puede encontrarse en el templo de Mannenji. Cuenta la leyenda que un adolescente fue capaz de comprar la muñeca Okiku a su hermana de dos años. La niña amaba a la marioneta; jugaba con ella sobre una base diaria, un vestido, pero su amistad con la muñeca fue de corta duración: la niña murió. La familia de la niña fallecida quería regalar la muñeca; Pero, después de algún tiempo, comenzaron a notar que el pelo de la muñeca crecía, así que llegaron a la conclusión de que el espíritu de su hija vivía en el cuerpecito de la muñeca. En 1938, tomaron la decisión de dar la muñeca a un templo, donde permanece hasta nuestros días siendo objeto de curiosidad por mucha gente que visita el templo.

El enigmático cráneo Mitchell-Hedges

El enigmático cráneo Mitchell-HedgesSin dudas el cráneo más conocido en todo el mundo y que hoy está en posesión de Anna Mitchell-Hedges, hija del famoso Frederick Albert Mitchell-Hedges, quien en una de sus misiones de arqueología hallo esta misteriosa calavera echa completamente de cristal y que detrás de sí, guarda un enigmático secreto.

Según él, fue hallada en 1924 en la región de Lubaantun, en una cueva cercana, justamente cuando se encontraba realizando una expedición.

Pero lo más misterioso no es su descubrimiento ni que sea de cristal, sino es como esta creado este maravilloso cráneo. De un tallado tan preciso y tan bien pulido, que expertos aseguran, que se necesitarían 200 años de trabajo artesanal. Para asombrarlos más aun, en la actualidad que vivimos somos incapaces de generar tal pieza de arte, ni con la más alta tecnología de punta, nos acercaríamos a lograr los detalles perfectos que este posee, con unos detalles microscópicos y muy bien definido.

Su historia rondan diversos tramos, pero la más acertada por los expertos, corresponde a la civilización Maya, la cual aseguraba que existían trece calaveras de cristal. Doce fueron esparcidos en diversos mundos y al juntarlas todas, podremos adquirir un conocimiento de nuestros ancestros, conocimientos jamás antes vistos ni pensados. Y que son provenientes de los Atlantes, quienes fueron los responsables de la creación, tallado y esculpido.

Pero también hay muchos escépticos que dicen ser calaveras provenientes de extraterrestres, que en un antiguo tiempo visitaron la tierra y tuvieron contacto con los seres humanos, y que estos provenían de tecnología alienígena para poder comunicar ambos mundos.

Pero como todos sabemos, son misterios tras misterios sin resolver. Lo que si podemos afirmar con hechos reales, es que la calavera de cristal o mejor llamado el cráneo Mitchell-Hedges existe y es base de numerosas investigaciones por parte de los científicos más valorados de todo el mundo.

Sacado de http://historiasdeterror.org.mx/

El anciano de la esquina


Esa tarde acababa de salir de la agencia con mi coche nuevecito, era un modelo compacto de color azul. Me animé a comprarlo pues había leído que su estabilidad en terrenos lluviosos era inmejorable. Además, el rendimiento que daba por galón me parecía muy rentable.

Ese coche estaba equipado con los últimos aditamentos de la tecnología, incluida por supuesto la navegación asistida vía GPS. Pronto el cielo se llenó de nubes negras y creí que no había mejor momento para probar esta nueva herramienta.

Encendí la pantalla y en segundos el sistema me dio ubicación, así como una serie de rutas para llegar a mi destino. Elegí la que parecía seguir una línea recta. Al principio todo iba muy bien, la voz robotizada me indicaba:

“En 200 m gire a la derecha en la avenida los Sauces etc.”.

Lo malo fue que sin previo aviso, me quede sin señal de satélite y tuve que seguir por mi cuenta. Muchas calles estaban cerradas y otras mal iluminadas. Fue justamente en una de esas callejuelas que vi claramente como un hombre mayor intentaba cruzar la calle en la esquina.

Miré el semáforo y estaba en verde, por lo que decidí cruzar la intersección con precaución. No obstante, el anciano se abalanzó hacia el frente de mi auto. Frené lo más pronto que me permitieron mis reflejos.

De la inercia que cogió el automóvil, casi termino estrellado contra un árbol.

– Lo que me faltaba, un anciano suicida. Veré si aún está con vida.

Apague el motor del coche, sólo dejando la radio encendida. Por cierto, en ese momento estaban pasando un programa llamado Leyendas cortas de terror, pero ya me estoy desviando del tema.

Volviendo al relato, quedé perplejo al observar que no había ninguna persona a 1 km a la redonda. Eso quería decir que lo que mis ojos vieron, fue lo que varios psíquicos definen como una sombra del pasado. Es decir, una persona que repite su última acción llevada a cabo en este mundo.

A los pocos meses de ese extraño acontecimiento, vendí ese auto, pues no fue la única cosa sobrenatural que me ocurrió mientras lo manejaba.

El conejo mugroso

Eran alrededor de las tres de la mañana, y yo aun me encontraba estudiando para los exámenes finales, los ojos se me cerraban, estaba a punto de caer dormido, cuando el leve llanto de un niño me puso en alerta. Pensé que tal vez me había quedado dormido por un momento y lo había sonado, así que me fui a la cama. Apenas me había acomodado, cuando un tenue y lastimoso quejido vino del entretecho. Llamé a mi madre y ella dijo que se trataba de un gato, así que la explicación me dejó satisfecho.

Al siguiente día siguiente convencí a mi padre de revisar el entretecho, pero el día termino y no lo hizo. Esa noche ocurrió lo mismo, con un toque extra, la tabla que estaba justo a mi cabeza, crujió de pronto; voltee a ver lo que pasaba, y esta se hundió, dejando caer el polvo sobre mi cara.

Mis gritos de terror asustaron a toda mi familia que acudió corriendo a ver lo que me pasaba. Terminé siendo reprendida por haberlos despertado tan solo por “unos simples gatos”. No fui capaz de imaginar el tamaño que debió tener el gato para doblar la madera de esa forma.

La mañana siguiente, no esperé por mi padre, y yo misma subí al entretecho para averiguar. No teníamos linterna, así que me iluminaba con el celular, la luz no alcanzaba a llegar hasta las esquinas, así que tuve que revisarlas una por una. No encontré nada más que simples excrementos de gato, lo cual comprobaba que mi madre tenía razón y era yo una miedosa de primera.

Esa noche planeaba dormir bien después de estudiar, pero me sentía intranquila, observada, parecía que no estaba sola, y lo comprobé al ver una sombra, que se asomaba por mi puerta entreabierta, era una pequeña cabecita… y entonces por más que quise no pude gritar. Tampoco me moví de mi sitio y ahí amanecí dormida. Mi madre me despertó muy de mañana diciendo, -No sabía que aun tenias peluches- y me dio un sucio conejo al que le faltaba una oreja, diciendo que lo había encontrado en la puerta de mi habitación.

Yo me fui de prisa porque se me hacia tarde para el examen y regresé de noche, después de haber celebrado con los amigos el fin de curso. Estaba tan cansada que olvidé por completo lo sucedido y me dejé caer en la cama. Ese momento lo viví en cámara lenta… desde un rincón oscuro una silueta caminó lentamente hasta un punto más iluminado, era un niño pequeño, translucido y sucio. Se movía temeroso extendiendo sus manos y lloriqueando. No podía entenderle ni una palabra. Pero mi mente se aclaró al sentir que caí sobre el conejo mugroso que mi madre había puesto sobre mi cama.

Mis manos temblaban tanto que ni siquiera podía tomarlo, solo veía que el niño se acercaba a mí balbuceando muy enojado, sus ojos parecían estar ardiendo, y sin saber cómo, logré aventarle el conejo. Entonces su expresión cambió por completo, se desvaneció ante mis ojos, sonriendo y no volví a verlo, aunque diariamente se escucha en el entretecho.

Dicen que se trata del espíritu de un niño que vivió ahí antes que nosotros, su padre lo golpeaba mucho y decidió esconderse en el entretecho. Escuchaba a su padre decir las horribles cosas que le haría si aparecía, así que no quiso salir más, aunque le costara la vida.

A veces me encuentro el conejo mugroso por la casa, pero de inmediato subo y lo llevo al entretecho, no sea que un día venga de nuevo por él, porque lo más que soporto hasta el momento es escucharlo decir –gracias- cada vez que se lo acerco.

Leyenda de la chica de la fotografía

Esa tarde el chico estaba tan aburrido en clase, que constantemente miraba hacia fuera tratando de escapar al menos con la mirada. A la distancia en medio del campo de futbol, un extraño brillo llamó su atención, y al sonar la campana, fue corriendo a ver de qué se trataba. Al principio sintió un poco de decepción al ver que tan solo era una fotografía, pero la
hermosa chica que se mostraba en ella con la señal de “Amor y Paz” y una tierna sonrisa en el rostro, le hizo cambiar de opinión.

Quedó al instante enamorado de ella, y preguntaba a cada persona que se cruzaba en su camino, si acaso la conocía, pero nadie supo darle razón de la chica. Al llegar a su casa se encerró en su habitación y empezó a soñar despierto el momento de conocerla.

Le llegó la noche, y el aun fantaseaba con la desconocida de la fotografía, unos golpes en la ventana lo hicieron salir de su trance, y no podía creerlo, ¡Era ella!, sonreía igual que en la fotografía, de inmediato sale a su encuentro, pero ella, corre entre los arbustos y después a través de la calle, él la sigue sin nada mas en mente, hasta que la joven se pierde al doblar la esquina.

El muchacho se queda inmóvil, volteando a todos lados, buscándola…hasta que un coche lo impacta muy violentamente, pues se había parado a mitad de la calle. El conductor se baja muy asustado, corre para darle ayuda al accidentado, pero el chico ya estaba muerto, y sujetaba con fuerza en su mano derecha, la fotografía de la muchacha.

El hombre la levanta, observa a la hermosa chica, mirando hacia el frente, sonriendo y levantando tres dedos…