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Leyendas urbanas

Mitos urbanos el hombre supersticioso

Matias era un tipo muy supersticioso, que siempre andaba temeroso de que se le aparecieran cosas que afectaran a su vida, como es el destino o la vida que a cada rato se le aparecían gatos negros, y no sabia que hacer. pasaba por la calle y cuando menos se daba cuenta ya había pasado por abajo de escaleras que usaban trabajadores y el al llevar la mirada al piso no las veía, hasta que la mala suerte le llegaba.

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Se le caía la sal en la mesa y en varias ocasiones, los espejos de todas las partes de su casa, se le caían sin explicación, algo que lo tenia muy nervioso, ya que todo lo que le pasaba, siempre tenia consecuencias.

Lo que no sabia es, que era obra del demonio, que estaba jugando con el, y con sus creencias, y que al saber que era muy creyente de todas las supersticiones que rondaban en las cabezas de las personas temerosas, se aprovecho de ello para empezar a atacar su miedo.

El día que Matias se empezó a sentir mal, por obra del demonio, y que hacia que su mente atrajera todas las cosas malas, su alma empezó a deteriorar, el diablo estaba venciendo, solo las palabras de una buena amiga que tenia, en las cuales se aferro para no seguir mas con los males que le tenia, fue como empezó a salir de todos los problemas.

Empezó a encomendarse a dios, y tratar de evitar creer en supersticiones que inventaba la gente, empezó a orar e ir a misa a escuchar la palabra de dios, para ahuyentar al diablo que lo tenia bien mal.

Con fe y eliminando todas las cosas negativas de su mente y alma, Matias empezó a recuperar su alma y así elimino al demonio de su vida, que se había apoderado de ella, por las dudas que tenia en su vida.

Leyenda tolteca del chocolate

Leyenda tolteca del chocolateMuchos no lo saben, pero Quetzalcoatl en sus inicios era considerado como uno de los dioses más influyentes en la cultura Tolteca. Tanto fue así que una de las leyendas mexicanas tradicionales de la época mesoamericana, es la que habla sobre la manera en que el chocolate llegó a los moradores de la Tierra.

El consumo de las semillas del cacao, era única y exclusivamente para los dioses, quienes se encontraban en un plano muy distinto al de los humanos. Sin embargo, el Dios que era conocido como “La Serpiente Emplumada” sentía un cariño especial por los humanos.

Motivo que lo llevó a “hurtar” la planta y llevarla sigilosamente al asentamiento de los Toltecas. En principio, nadie sabía cómo extraer tan preciado elixir, hasta que Quetzalcoatl adiestró a las mujeres en la elaboración del chocolate.

Antes que nada los granos debían estar completamente secos. Esto se puede intuir fácilmente, gracias a que los frutos cambian de un color rojizo intenso a un tono marrón.

Después se procedía a tostarlos al sol. Una vez que ya estuviera completado ese paso, lo siguiente que se debía hacer era molerlos en metate hasta obtener una pasta fina y uniforme.

Por último, esa pastosidad se mezclaba con agua y se servía en una jícara. Los demás dioses no tardaron mucho tiempo en darse cuenta de la tradición de Quetzalcoatl. Por lo que llegaron a la determinación de castigarlo impidiéndole regresar a la tierra de las deidades.

Así estuvo un corto periodo de tiempo, pues haciendo uso de su extremada inteligencia, aprovechó un pequeño rayo de luz solar para tele transportarse a casa.

De no haber sido por él, hoy no tendríamos un alimento tan rico como el chocolate, no solamente utilizado como un ingrediente dulce en la repostería, sino también en los platillos que son salados, como es el caso del mole.

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